diumenge, 3 de novembre de 2013

Armando de Armas,otro cubano,  Juan Carlos Romero Mestrele hace esta entrevista:

autor cubano de las novelas La Tabla (Fundación Hispano Cubana, Madrid, 2008) y Caballeros en el Tiempo (Atmósfera Literaria, Madrid, 2013 ), así como de Mitos del antiexilio, libro de ensayos publicado en Miami en 2007 y traducido al italiano por el sello Spirali y al inglés posteriormente, y de dos colecciones de relatos: Mala jugada (Miami, 1996, The WriteDeal, 2012) y Carga de la Caballería (Miami, 2006), lleva años en Miami, desde donde escribe para periódicos y revistas de Estados Unidos y Europa.
Desde Madrid, España, otro cubano,  Juan Carlos Romero Mestrele hace esta entrevista:
¿En qué momento decidió que quería escribir?
Nunca lo decidí. Era una posibilidad pospuesta desde siempre hasta que un día, a los 28 años, un tajo de 22 puntos en mi hombro derecho me mandó al hospital y allí, sin nada mejor que hacer y con la mano zurda, empecé a pergeñar una serie de relatos que terminó siendo un libro de unas 300 cuartillas que, afortunadamente, decidí después incinerar.
¿Qué le aporta la escritura y la literatura, piensas que vale todo en la literatura?
La escritura para mí no es una virtud, es un vicio. La droga que me sostiene en la degeneración acelerada del mundo moderno. Creo que el único pecado en literatura es que no sea buena literatura; que no sea.
¿Qué es necesario para que una novela interese a los lectores?
Toda novela, todo autor, trae bajo el brazo el pan de sus propios lectores.
¿Cuáles son sus géneros favoritos en la lectura, sus autores y quiénes le han influido más?
Antes la novela y los relatos. Ahora cada vez más la historia, la filosofía y los estudios de religiones comparadas. Me han influido la novela de caballería y la novela de la picaresca, todo el Siglo de Oro español, la Biblia, las crónicas de la conquista, la novelística europea del XIX, la narrativa norteamericana del XX. Homero, Borges, Hemingway, Hesse, James, Faulkner, Carpentier, Bernal Díaz del Castillo, Colon, Martí, en fin, la lista es larga y variopinta.
¿A qué se dedica cuando no escribe?
Vivo.
¿Cuál es su método de escritura anota lo que se le ocurre?
Anoto, en servilletas, en lo que sea, cuando estaba en una celda memorizaba un ritornello hasta que pudiera plasmar la idea en un papel. Los sueños suelen ser buena materia prima para mi escritura, así que los anoto minuciosamente cuando son interesantes.
¿Sí pudiese ser un libro, cuál sería?
Jajajajajaja. Nunca se me ocurriría. Menos en Cuba donde a veces los libros se usan para fines inconfesables.
¿En qué proyecto se encuentra sumergido en estos momentos?
Reviso las pruebas de galera de una novela corta que sale por estos días en España, Caballeros en el Tiempo, y doy los toques finales a una extensa novela histórica.
¿Se escribe por placer o también por dinero y reconocimiento?
Se escribe porque no hay otra opción y, claro, si dinero y reconocimiento vienen, son bienvenidos.
¿Dominas los recursos de estilo, las figuras literarias o escribes con estilo propio y sigues experimentando y aprendiendo?
Para mí la escritura es un acto mediúmnico, después viene el pulir; el hacer funcionar el detector de mierda.
Se habla que los escritores deben cuidar y ofrecer obras depuradas utilizando recursos narrativos o encuentras bien que lo que se cuenta, se limite a contar como se cuenta en la sobremesa?
Prefiero contar como en la sobremesa, de hecho entre mis influencias literarias había olvidado mencionarle las narraciones orales que, en la sobremesa, escuchaba de mis abuelos, uno sobre sus experiencias como inmigrante español y el otro sobre su participación en la Guerra de Independencia. De mi abuela María Quintaba escuché por ejemplo las historias de tirante el Blanco y Genoveva de Brabante. Creo que en mi escritura hay mucho de esa oralidad.
¿Crees que la literatura cubana esta de moda y que el escritor, en tanto figura pública tiene responsabilidad social?
Detesto las modas, la modernidad en general. El escritor tiene responsabilidad ante su obra pero en el caso peculiar de Cuba, que padece una feroz tiranía comunista, la más feroz en un hemisferio pródigo por demás en feroces tiranías, bueno, entonces el escritor, que no es un ente de otro planeta, aunque a veces lo parezca, tiene una ineludible responsabilidad, no con lo social, sino con la libertad.
¿Cómo le ha cambiado el mundo de la tecnología y el e-book?
Mire usted, yo detesto la tecnología y sus artilugios espejeantes, creo         que en cuanto a tecnología la humanidad debió quedarse en la del Sacro Imperio Romano Germánico en la época de su apogeo pero, paradójicamente, he sido muy favorecido por la Internet debido a que un hombre como yo, que piensa como yo pienso, era muy vulnerable a la censura en tiempos de la imprenta, de los libros y los diarios de papel, donde el espíritu epocal tenía la voluntad de destacar a los intelectuales de lo políticamente correcto, esos que repiten las mismas sonseras de siempre, mientras que ahora se hace más difícil por la Internet que ha venido a democratizar la edición y la información. No digo que sea bueno el que se haya democratizado la edición y la información, digo que a mí me ha favorecido.
¿Sentías que habías nacido con vocación literaria, cuales son tus verdaderos orígenes en ese sentido?
Yo no sé si esto es vocación. Pero pronto supe que lo único decente que podía hacer bien era escribir. Podía, por poner un ejemplo, birlar carteras con habilidad, pero no es decente ir por este mundo birlando las carteras del prójimo. Para las profesiones decentes era una nulidad. Tampoco creo que la escritura sea una actividad decente, si lo ves bien tiene mucho de parasitaria, pero sería al menos la más decente a qué podía dedicarme.
¿Lamentas que tu vida literaria no se hubiera desarrollado en otro medio más propicio?
Pipo el Cojo, un amigo ya muerto, Mokongo de la Sociedad Secreta Abakuá que se ganará el epíteto por un balazo en una pierna durante “una aclaración de conceptos”, solía decir sabiamente que cada cual vive lo que le toca y punto.
¿Crees que la literatura cubana a veces tiene serios altibajos?
Creo que tiene siempre serios bajos y a veces, sólo a veces, algún alti.
¿Qué libros han cambiado tu vida?
No creo que ningún libro tenga el poder de cambiar una vida.
El regreso, la nostalgia, el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar. ¿Tienes la obsesión del regreso a tenor de los nuevos cambios?
Sólo regresaría cuando los comunistas, esa morralla, no manden en Cuba.
¿Has tenido que esquivar la censura en tus escritos?
La verdad que no, nunca publiqué mi literatura en Cuba y aunque en el mundo libre también hay censura, la de lo políticamente correcto que, en alguna medida es una extensión de la censura de los comunistas en tanto controladores del espectro cultural en occidente, siempre hay la opción de encontrar una editorial afín, por ejemplo, mi novela La tabla, tardó 18 años en ser publicada, de ellos al menos 14 luego de haber escapado con ella de la isla, rechazada por importantes editoriales aún después de haber sido finalista en importantes premios de esas mismas editoriales.
¿Hay algún género más eficaz para trascribir la realidad cubana?
Creo que todos podrían serlo, si el autor tiene talento.
¿Crees que la cultura cubana tiene déficit de monografías, memorias históricas que den profundidad a esta cultura?; cómo se puede suplir este vacío?
Hubo al menos un momento en que no fue así, a finales del siglo XVIII con don Francisco de Arango y Parreño, la mente más brillante de Cuba al decir del historiador Manuel Moreno Fraginals,  y los prohombres del Papel Periódico de La Habana. Pero todo eso se perdió con la posterior escabechina de las élites isleñas inmersas en el independentismo.
¿Sin memoria histórica no hay imaginación?
La hay, pero sería más bien imaginería.
¿Qué significado tiene para ti la ciudad dónde has vivido la mayor parte de tu vida?
Mire usted, me ha hecho caer en la cuenta de que Miami es la ciudad donde más tiempo de mi vida he vivido. Miami significa libertad. Saber que a las tres de la madrugaba no va a venir la Policía Política a echarme la puerta abajo para incautarme un manuscrito; o lo que se le antoje.
¿Qué objetivo persiguen sus libros?
Ninguno.
¿Qué mensaje desea transmitirles a los cubanos y a sus lectores en el próximo año 2014?
A los lectores que lean. A los cubanos, algo sabio que decía Martí: “La libertad cuesta muy cara, y es necesario o resignarse a vivir sin ella o decidirse a comprarla por su precio.”