diumenge, 31 de maig de 2009

DE JUNIO D1 DE JUNIO 2009, MOVILIZACIÓN GENERAL EN INTERNET


PRIMERO DE JUNIO MOVILIZACIÓN GENERAL EN INTERNET
Llamamiento al gobierno cubano y al mundo

Pedimos a todas las personas e instituciones defensoras de los derechos civiles en el mundo que contribuyan, y llamamos al gobierno cubano a:

-Liberar a los presos políticos en Cuba

-Levantar las prohibiciones que impiden a los cubanos entrar (a) y salir de su país

-Levantar las prohibiciones de acceso a Internet para los cubanos

dissabte, 16 de maig de 2009

los mares del miedo , Antonio Gomez Rufo

Los mares del miedo es un claro ejemplo de un homenaje a Cervantes , una novela histórica que transcurre en un Madrid de los años 1576-1616, año en que muere Cervantes , homenaje que le va haciendo el autor a lo largo del relato ,escrita en primera persona en la voz del ahijado de Don Fernando médico y sanador de almas .
Hay mas homenajes al gran escritor uno de ellos es el hacerle leer el Quijote al hijo de su gran amor Clara ,.
Casi al final de la novela el dia 23 de abril del 1616 nace una niña ,fecha de fallecimiento de Cervantes, del misma manera que Antonio Gomez Rufo escribe Los mares del miedo empezando por el final
Larga y documentada, es una novela circular que nos hace reflexionar, con la metáfora que indica que el final es el principio de la vida ¿ de otra vida ¿
narración de intriga en un Madrid monárquico con un FelipeII y un Felipe III, y como no se podia obviar también la Inquisición, .
Os lo recomiendo encarecidamente .

dilluns, 4 de maig de 2009

Ana Maria Matute escrito por Enrique Sentis abril09

“Paraíso inhabitado”. Apuntes y evocaciones de una tertulia con Ana María Matute.

“todos los escenarios de la memoria están habitados por un rostro” (Felix de Azúa).

Vi por primera vez a AM Matute hace más de diez años en la puerta de la Clínica Quirón de Barcelona. Acompañaba, ese día, a mi madre a una consulta médica.

Mamá y AMM se saludaron cariñosa y efusivamente. Conversaron durante unos minutos con una familiaridad que solo puede mostrarse en los encuentros de dos personas que se han conocido durante su niñez o adolescencia y que el paso del tiempo y de una vida no han adulterado: los reconocemos por el nombre propio , que oímos y leímos hasta la saciedad y que permanece despojado de toda referencia social , como entonces, y por la mirada, “la puerta del ser” ( Hiri Hudvest ) , que apenas cambia hasta nuestra muerte.

Algunos meses antes de nuestro encuentro literario la vi en televisión, en el programa “saló de Lectura” donde la entrevistó Manzano y en la que, junto a otros contertulios presentaban su último libro “Paraíso inhabitado”. Me cautivó su hablar pausado sigiloso, con un castellano de gran pureza y simplicidad como si andará de puntillas sobre él y con una aparente candidez en sus palabras que solo tienen los grandes lectores , “los leones” que diría Fernando Savater, de cuentos: casi cualquier tema que trataba en la entrevista estaba revestido de un halo mágico y de una picardía que yo no había visto ni oído desde mi infancia.

Su palabrear, sus formas y gestos, me recordaron a un viejo maestro de mi infancia escolar de esos que no tienen una materia concreta que enseñar y que son utilizados como comodín para impartir materias “secundarias” .Después de comer nos explicaba cuentos en el jardín de la escuela,(¡Que belleza estar al aire libre y que te cuentes historias!) de reyes, príncipes y princesas , que se convirtieron en un rito:”los casos del Sr. Cervera”.

Aquellas historias nos capturaban de tal modo que no podíamos dejar de prestarle atención porque estaban impregnadas de misterio e intriga. Creo que aprendimos más a escuchar y a expresarnos con él que en todas las clases de gramática de aquel año. Aún recuerdo mi sorpresa cuando al ver “Hamlet” por primera vez reconocí uno de sus “casos” y pensé:”¡Anda pero si es la historia del príncipe de Dinamarca que nos explicaba el Sr. Cervera!”.

De la tertulia con Manzano en “saló de lectura” se quedó grabada en mi memoria una frase que citó AM Matute , que es un cita de “Paraíso inhabitado”: “Tal vez la infancia es más larga que la vida” Estas palabras, junto con el enigma y el misterio que me provocó el titulo de la novela me cautivaron, me hechizaron y durante unos días fui dándole vueltas a su sentido.

¡Es cierto, en nuestra alma infantil, en nuestro mundo de pulgarcitos no tenemos límites!: el tiempo se extiende sin horizonte, un verano es un siglo, creemos que nuestro universo familiar, social es inmodificable y perdurable y la muerte, sencillamente no existe. Vivimos en una inocencia que tiñe de eternidad nuestras percepciones. Hasta que de golpe, bruscamente, un suceso: la muerte de uno de nuestro padres, el exilio, la ruptura o el final de un gran amor infantil o adolescente le dan la estocada final, la herida de muerte a un universo amurallado, que tal vez estaba ya extinguiéndose y que hasta entonces permanece protegido del mundo de los “gigantes” (es el calificativo que les da a los adultos Adriana la niña protagonista de “Paraíso Inhabitado”).

V. Nabokov se refiere a ello en su libro de memorias “Habla Memoria” cuando dice: “Cierta sensación de seguridad, de bienestar, de calor veraniego empapa mi memoria. Aquella robusta realidad convierte el presente en un fantasma; El espejo rebosa de luminosidad: un abejorro acaba de penetrar en la habitación y choca contra el techo. Todo es tal como debería ser, nada cambiará jamás, nadie morirá nunca”).

La tarde de la tertulia en la Librería Bernat , cuando yo llegue A.M. M .estaba sentada en uno de los sillones de mimbre que Montse la dueña de la librería y organizadora del acto , tiene en la entrada a modo de pequeño recibidor. Se había ya acomodado al lugar y estaba conversando, con un whisky en la mano, con algunos de los contertulios entre los que estaba Marta, a quien Montse le había encargado traer a AMM de su domicilio a la librería. Marta me confesó que en la conversación previa que habían mantenido durante el trayecto en el coche había advertido a AM M que el culpable de que la tertulia de ese día 14 de abril,- por cierto, fecha de la proclamación de la 2ª república en España en 1931 y escenario de los primeros capítulos del libro y de la infancia de la autora -era yo por haber propuesto su lectura. También le puso en antecedentes respecto a quien era mi familia y creo que no le costó mucho a AM M situarme.

Después de mi presentación la saludé y le dije: soy uno de los hijos de Margarita. Su rostro se iluminó y me respondió:”¡Margarita. Cuando nos conocimos en el colegio, tuve la impresión de que venía de un mundo muy diferente al nuestro!

El comentario sobre mi madre de adolescente me produjo un sentimiento de nostalgia y a la vez de curiosidad. Esa curiosidad que solo despierta aquello que nos cuentan sobre la vida de nuestros padres del periodo anterior a que lo fueran. Las referencias que yo tenía me ayudaron a imaginar que quería decir con sus palabras… “venía de un mundo muy diferente al nuestro”: el origen francófono de su padre, su estancia durante la guerra civil en un pueblecito de la costa azul, su “modernidad” en la forma de vestirse, su desenfado en la forma de comportarse……

El universo infantil de la protagonista de la novela repleto de episodios, referencias y de recuerdos familiares y las palabras de AMM sobre mi madre me provocaron, desde el inicio de la tertulia, una inmensa ternura hacia AMM en el que se mezclaron la historia de Adriana , la protagonista del libro y algunos retazos de mi memoria sentimental. La historia construida en “Paraíso Inhabitado” desvelaba con precisión algunos recuerdos y las emociones asociadas a ellos, como esos descubrimientos de mosaicos griegos que ocultan pinturas que, al estar protegidas de la intemperie, conservan toda la intensidad de sus colores.

Nada más iniciarse la tertulia Montse le preguntó a AMM si su libro era autobiográfico. Respondió que no, salvo algunos episodios (el episodio del cuarto oscuro, un vecino ruso que tuvo en su infancia) y a continuación añadió, en un tono entre juguetón y provocador: ”De todas formas aunque no sea así siempre el escritor está en una de sus novelas”.

El libro relata dos episodios bellísimos con un poder poético altísimo.

El primero de ellos es la descripción de la cocina de la casa de Adriana:

”Había un gran desconcierto, un desorientado y desapacible ir y venir creciente, desde el corazón de la casa: la cocina. Allí donde se narraban cuentos, se desvelaban historias familiares, y se cobijaban secretos mal tapados: un enorme corazón latiendo, una llama infatigable desde antes de que yo naciera. Ecos de un fuego, que aún crepita en episodios familiares, gaceta diaria de sucedidos domésticos, todos envueltos en humo de pucheros, cazuelas y toda clase de suposiciones, rencores y, acaso, de vez en cuando, alguna esperanza o una chispa de amor”.

El fragmento sobre la cocina me produjo el “efecto mosaico griego”: Casi todas las dependencias del servicio doméstico (que era su territorio pero también el de los niños) están vinculadas a muchos de los recuerdos de mi infancia.

Al regreso del colegio el máximo placer era, con la merienda a cuestas, adentrarse en el cuarto de la plancha y escuchar las conversaciones de las criadas mientras, como u sonido de fondo, la radio permanecía encendida. El olor de a ropa limpia, con la plancha caliente y el agua destilada, los diálogos sobre los amores y desamores de aquel grupo de mujeres, los comentarios de las cartas que recibía Elena Francis en su programa radiofónico permanece vivo en mi recuerdo. Te sentías arropado, protegido aunque no comprendieras demasiado que les ocurría a aquellas mujeres (como le sucede a Adriana cuando las tatas hablan de los bandidos”) que necesitaban compartir los demonios del amor. Quizás ya entonces, en el deseo infantil por escuchar y dejarse envolver por aquellos encuentros domésticos, se encuentra uno de los orígenes de mi elección profesional.

La cocina, la habitación de Adriana, son los territorios de la infancia Creo que la novela de AMM es sobre todo una historia de territorios: en los espacios físicos, delimitando que territorio es el de los adultos (los “gigantes”) y el de los niños y que solo puede cruzar Adriana en paseos nocturnos clandestinos. También las alfombras son el territorio de juego de los niños en los cuales se sienten arropados y protegidos (“menos mal ahora ya sabe que hasta la alfombra le quiere y le arropa” piensa Adriana refiriéndose a Teo el sirviente de su vecino y cómplice de juegos Gavri).

Pero también es un relato de fronteras: las que delimitan el mundo infantil de el de los adultos, del tránsito de la infancia a la adolescencia………..

Otro de los bellísimos fragmentos de libro es el que describe un paseo por el parque (que fácilmente es reconocido como el Retiro de Madrid) el día de Navidad de Adriana , cogida de la mano de su padre, en silencio y comunicándose con leves apretones de manos.

La lectura del paseo provoca una ternura y un amor inconmensurables. Creo que ni el mejor psicoanalista infantil del mundo, que intentara transmitir que siente una niña de 5 años hacia su padre, no lo podría superar. Alguien le preguntó si el episodio tenía relación con algún acontecimiento real. AMM respondió.” Yo adoraba a mi padre, le quería muchísimo” y añadió que el episodio estaba vinculado a un paseo por el parque con su hijo, cuando este era un niño.

En la creación literaria de este episodio algo se anuda, se enlaza, que es “real” (el amor a su padre y el paseo con su hijo) para que en la ficción AMM creara un relato, que cobra vida propia como si se tratara de un cuento dentro de la estructura de la novela:”Conservo un recuerdo tan vivo de aquel parque, de aquel lento, largo y callado paseo por senderos flanqueados de blancura suntuosa, que nada podrá borrarlo de mi memoria. Despacio, muy despacio, sabiendo que nadie estaba esperándonos para incorporarnos a sus días llenos de sobresaltos y vacios, sin apenas transición……..”Creo que nunca, ni antes ni después, he mantenido con nadie una conversación más íntima, más explícita. Ni tan bella. Aquel paraíso solitario, aquel hombre y aquella niña solitarios, aquel parque solitario, aquel vagar sin rumbo y aquel silencio….”.

“La ficción literaria no es verdad o mentira- decía en una entrevista en el País creo que J. Marse-sino una revelación, mediante lo simbólico de lo que la realidad esconde”.

La lectura del paseo por el “parque de papá “(así le llama Adriana ya adulta al Retiro) me cautivaron, me envolvieron de tal forma que tuve la necesidad de releerlo varias veces. El texto provocó que quedaran fijadas en mi mente palabras como: “Lento y callado paseo”,…….”despacio, despacio”,” paraíso solitario” y pensara:”¡Claro, todos desearíamos que los instantes de felicidad,(AMM dice que es “esa palabra que no debe pronunciarse”) se detuvieran en el tiempo, fueran atemporales perdurables sin límite. La recreación de esos instantes mágicos del pasado quizás estén en un rincón de nuestra memoria y así nos permite esquivar el tiempo, hacerle un guiño seductor para que, como sucede con la ilusión óptica de un espejismo, esas escenas del pasado se conserven como una oasis en un desierto.

Más tarde pensé si tenía un recuerdo de mi madre, que mi memoria tuviera guardado en ese rincón mágico y aislado. Me encontraba, de nuevo, bajo el “efecto del mosaico griego” que había provocado el texto de AMM y las pinturas ocultas comenzaban a desvelarse y mostraban todo su esplendor.

Una mañana de agosto cuando tenía 11-12 años , me había levantado temprano y después de bañarme en el mar vagaba ,en traje de baño y con el torso desnudo, por la casa de mis padres en Port LLigat ( Cadaqués).Hacía un día espléndido: lucía un sol que a esa hora calienta, acaricia y el mar estaba en calma, (“despacio, despacio”….) inmóvil como la superficie de un lago. Cuando me acerque a la orilla, junto al embarcadero donde atracaban las barcas mallorquinas, llegaron, sigilosa y silenciosamente tres cisnes que aprovechando la placidez del mar se habían acercado hasta nuestra casa.

Mi madre, que era madrugadora, (siempre he creído que el placer por el despertar matinal me lo transmitió ella) me vio y me sugirió darle de comer trozos de pan a los cisnes . Mientras ella, cogió una pequeña cámara fotográfica que había comprado con mi padre no recuerdo bien si en Alemania o en algún otro país europeo y comenzó a disparar. Todavía conservo las fotos en un álbum que confeccionaba nuestra madre, a cada uno de sus diez hijos, en los que colocaba con es esmero y cuidado todas las fotos que recopilaba desde nuestro nacimiento.

Recuerdo con precisión cada uno de los detalles de esos instantes que efectivamente, están en mi memoria como detenidos en el tiempo: la luz matinal y la placidez del mar, el contacto de mi piel con la leve brisa del mar y del calorcito solar, la silenciosa llegada de los cisnes, mi madre dedicada a mí, algo excepcional en una familia tan numerosa que obligaba a compartir a mamá con otros “enanos”,…….todo ello creo, una sensación de intimidad, de complicidad, de ternura y de sensualidad que ha quedado en mi memoria como una pintura que incluye casi todo lo bello, que me transmitió mi madre:la pasión y el amor por el mar, por los baños matinales en verano, el placer de nadar y zambullirse en el agua para sentir el silencio de la profundidad. El día de después de la muerte de mi madre no pude evitar acercarme al mar, de madrugada y zambullirme en él…….Quizás como Adriana con el Retiro a la playita donde mi madre me hizo las fotos la llamaré a partir de ahora “La playa de mamá”.

Esta narración, este libro de AMM, bello, sugerente, cautivador, más que un libro sobre la infancia de una niña es un libro sobre la infancia con mayúsculas personificada por Adriana .Su imaginación y su fantasía son sus refugios porque no se siente aceptada por los adultos: un niña que necesita crear un paraíso , un universo en el que un unicornio de uno de los cuadros del salón de su casa vuela para entrar en un paraíso pero…… no lo consigue…. “Porque está vacío, porque nadie entró nunca antes, ni nadie entrará después” . (del cuento del “Rey Cuervo” de los hermanos Grimm ).Un paraíso inhabitado inaccesible e inescrutable para los “gigantes”.

Enrique Sentís Hortet abril 09

divendres, 1 de maig de 2009

ENTREVISTA A Teresa Dovalpage Sobre el conjunto de su obra

ENTREVISTA A Teresa Dovalpage Sobre el conjunto de su obra Para Anika entre Libros

Por Joseph B Macgregor y Marta Farreras

Teresa Dovalpage es una autora cubana, aunque reside actualmente en Estados Unidos y tiene un doctorado en literatura latinoamericana por la Universidad de Nuevo México. Ha publicado tres novelas: A Girl like Che Guevara (2004, Soho Press) y Posesas de La Habana (2004, PurePlay Press), en Estados Unidos, y Muerte de un murciano en La Habana (Anagrama, 2006, finalista del premio Herralde) en España, así como artículos y cuentos en Hispanic Magazine, Latina Style, Hispanic Culture Review, Rosebud, Latino Today, El Nuevo Herald y Revista Baquiana. También ha estrenado una obra de teatro, La hija de La Llorona, basada en un nuevo mito mexicano. Acaba de ganar el concurso Rincón de la Victoria con su novela corta El difunto Fidel, que será publicada por la editorial Renacimiento este año. Su página web es www.dovalpage.com.

Teresa es una escritora relativamente desconocida en España pero algunos pudimos descubrirla gracias a su novela editada por Anagrama MUERTE DE UN MURCIANO EN LA HABANA que fue finalista del Premio Herralde. En su último libro, POR CULPA DE CANDELA, no publicado en España, reúne una colección de cuentos cortos, rápidos, divertidos y muy ágiles protagonizados por gente de su país que viven en fuera de Cuba o que quieren salir de la Isla para encontrar una vida mejor.

MF: ¿Cuándo empezaste a escribir?

TD: Desde que era adolescente me entretenía emborronando cuartillas. Y cuando me modernicé, seguí tecleando en una Underwood del año del ruido. Siempre he sido muy empollona (en Cuba diríamos comelibros) y como tampoco había muchos opciones para divertirse en La Habana de los ochenta, pues empecé a escribir desde entonces. Unos cuentos horribles, según mi madre.

MF: Uno de los autores que más han influido en tu obra ha sido el cubano Pedro Juan Gutiérrez, pero aparte de él ¿qué otros has tenido presente en tus novelas o cuentos?

TD: Mis autores favoritos son de la madre patria: Galdós y Clarín. De hecho, LA REGENTA es mi libro favorito, podría hasta recitarte algunos fragmentos de memoria. El estilo, la sandunga de estos dos españoles me encanta, y soy tan, pero tan fresca, que estoy escribiendo mi propio “final de LA REGENTA.” Mientras don Leopoldo no resucite para entrarme a bien merecidos escobazos…

MF: ¿Cual es la técnica narrativa que más dificultades te crea o la que crees que necesita más trabajo por parte de un escritor: la creación de personajes verosímiles, la estructura, el diálogo quizá?

TD: La estructura, definitivamente. Al revisar un manuscrito que había terminado hace varios meses me di cuenta de que tenía dos historias dentro de la trama; dos hilos argumentales y un batiburrillo de personajes que no tenían por qué aparecer juntos en la misma novela. Después de una buena revisión, ésta se convirtió en dos y hasta me sobró material para un cuento.

JBM: ¿Por optas casi siempre por narrar en primera persona tanto en cuentos como en novelas?

TD: Hum....la verdad es que no había pensando en eso. Escribo como “me llega” el argumento. Pero los dos manuscritos en que se convirtió la novela de marras están narrados en tercera persona, igual que MUERTE DE UN MURCIANO EN LA HABANA. Y como lectora, prefiero leer algo narrado en tercera persona también. Chico, ¡buena pregunta! Me ha puesto a pensar…quizá he abusado demasiado de la primera persona, tendré más cuidado con el asunto a partir de ahora.

JBM: ¿Y cómo resuelves tus bloqueos creativos?

TD: No padezco de bloqueos creativos. Tengo en la cabeza más historias de las que alcanzo a escribir. Algunas serán buenas, otras regulares y otras malísimas, sin dudas, pero ideas me no faltan.

MF: ¿Qué piensas de los concursos literarios en el ámbito de la lengua hispana?

TD: Hombre, pues ahora que acaban de avisarme que gané el de novela corta Rincón de la Victoria, ¿qué te voy a decir? ¡Magníficos! Que hay que seguir mandando manuscritos a cuanta convocatoria se abra. Adelante con los faroles…

En serio, creo que son una tremenda oportunidad para darse a conocer. Por otro lado, cuando una novela se publica en condiciones “normales” está en competencia con un montón de títulos en cuanto a atención de los lectores y publicidad. Pero cuando se gana un concurso (grande o chico, no importa) se recibe una difusión especial y una cobertura que no es nada desdeñable.


MF: ¿Son un recurso válido para escritores desconocidos?

TD: ¡Sí, definitivamente! Disculpa por ponerme de ejemplo, pero cuando MUERTE DE UN MURCIANO quedó finalista del Herralde a mí en España no me conocían ni las moscas. Sólo había publicado una novela en español aquí en Estados Unidos (POSESAS DE LA HABANA) y otra en inglés (A GIRL LIKE CHE GUEVARA), pero nada del otro lado del charco.

JBM: ¿Qué características esenciales piensas que te definen como narradora?

TD: Me gustaría pensar que el buen manejo del lenguaje y cierto sentido del humor, el choteo criollo.

JBM: Me llama la atención lo bien que sabes conjugar ternura y sensibilidad con episodios en donde lo escatológico está presente…

TD: Gracias. Eso lo aprendí de mi progenitora, que igual me llama cabrona chiquita que me da un beso y me dice maravillas, al estilo de las madres de hijos perdidos en novelas decimonónicas.

MF: Sobre el cuento como género hay disparidad de opiniones: hay quien considera que es un género menor, mientras que otros opinan que la novela es un género fácil y que el relato es más meritorio ¿Cuál es tu opinión a ese respecto?

TD: Es difícil de contestar esta pregunta. Desde luego, una novela, incluso una novela corta, lleva más trabajo que un cuento. Toma más tiempo y energía. Pero un cuento, para que sea bueno, debe también cumplir una porción de requisitos (economía de lenguaje, final impactante) que tampoco se logran en un par de horas de escritura. Entonces, me parece injusto comparar los dos géneros en cuestión de méritos, es un poco como lo de poner en el mismo saco peras y patatas.

JBM: Sé que eres muy poco partidaria de hablar de política y que te defines como apolítica, sin embargo en muchos de tus cuentos si reflejas la realidad de las gentes de tu país ¿No es una forma de hacer política?

TD: Sí, por supuesto. Y soy la primera en decir que no me gusta el gobierno de mi país, por eso me largué. A lo que me refiero con esa afirmación es a que no me agrada meter la política a pulso dentro de una obra literaria. Creo que fue Celia Cruz quien dijo que cuando la política entraba por una puerta, el arte se iba por la ventana. (Y acabo de citar a mi personaje de “¿Corruptora de menores, yo?”) Bueno, espero que la cita de Celia Cruz, sea verdadera. Respondiendo a tu pregunta, sí, la escritura es una forma de hacer política, pero no de empujársela a los lectores por la garganta como si se tratara de un purgante.


JBM: Por otro lado, a veces tus personajes protagonizan situaciones

escatológicas en mitad de un acto patriotero. Destaco en ese sentido el momento en el cual Teo va en su bicicleta, con mucha prisa, y detiene su carrera porque un acto en honor de Elián, el famoso niño que fue devuelto a Cuba, le impide el paso. Los discursos de los que participan en el homenaje se mezclan con las ganas imperiosas de hacer de cuerpo de Teo (expresadas a través de lo que está pensando en ese momento), dando lugar a una situación angustiosa pero realmente muy divertida. Y hay algún otro cuento en lo que esto también ocurre.

TD: Cuando escribí esa escena de MUERTE DE UN MURCIANO, te confieso que no puse las ganas de hacer de cuerpo (me encanta esa manera tan española de decirlo) junto al acto político con intención. Los actos políticos duran tanto que no es raro que una sienta la necesidad de defecar u orinar en medio de ellos —a mí me pasó un montón de veces allá en La Habana. De modo que esa escenita sólo tenía el propósito de acentuar el realismo de la historia. Pero ya luego me di cuenta de que podía sacársele más jugo a la situación y se me ocurrió mezclar los parlamentos y lo que pasa por la mente del personaje para enfatizar el efecto.

JBM: Tanto en MUERTE DE UN MURCIANO… cómo en algunos de los cuentos incluidos en POR CULPA DE CANDELA (“¿Corruptora de menores, yo?”), está muy presente la zarzuela ¿Por qué razón?

TD: Es que me encantan las zarzuelas, desde niña. Me abuela se pasaba la vida cantándolas y tenía una colección de discos antiguos: La revoltosa, La viuda alegre, Los gavilanes… Yo terminé aprendiéndomelas de memoria, a ver qué remedio me quedaba. La última vez que estuve en España me zumbé a un FNAC y compré un montón de CDs de zarzuelas. Recuerdo que la chica de la caja me miró con mucha curiosidad.

JBM: También algunos toman como una excusa una canción “Si a tu ventana viene una paloma” o son un homenaje al cine (La virgen se llama Juana" / Arsénico y encaje antiguo).

TD: Sí, es divertido enredar canciones en los textos. Y las viejitas de Arsénico… siempre me han estado rondando. Yo sabía que se me meterían en un cuento cuando menos me lo esperase.

Hace poco, leyendo un libro magnífico, CUBA PER SE, una recopilación de entrevistas que Armando Chávez Rivera hizo a un grupo de escritores cubanos dispersos por el mundo, me llamó la atención el hecho de que para muchos de mis colegas y coterráneos escribir es un acto doloroso, casi de sufrimiento o penitencia. (Mi entrevista suena como la más superficial de todas, me temo). Pero lo cierto es que disfruto enormemente jugando con canciones, escenas de cine, de teatro, etc. en mis cuentos y novelas. Escribir es para mí un acto lúdico y lo disfruto todo el tiempo.

JBM: En POR CULPA DE CANDELA incluyes algunos cuentos en los que aparecen algunos personajes de MUERTE DE UN MURCIANO… (Maricari, su madre, Teo) ¿Estos relatos son anteriores o posteriores a la novela? Y si son posteriores ¿Por qué has vuelto a ellos?

TD: Originalmente eran parte de la novela. Pero terminé podándola de la infancia de los personajes para que quedase más compacta y fluyera mejor. Ahora, en cuanto se me presentó una oportunidad de poner los retazos en circulación, lo hice. Como decía mi abuela gallega (que sabía cómo lograr la más completa utilización de los cerdos): “hasta las orejas se usan.” No sé si será un buen axioma en literatura, pero en fin…

JBM: En “Literatura femenina”, otro de los cuentos incluidos en POR CULPA DE CANDELA haces una crítica mordaz a ese tipo de literatura pensada para mujeres.

TD: En realidad me burlo más de las “críticas” que se dedican a desmenuzar estas novelas que de las escritoras. Marcela Serrano es una buena autora, las que me llenan la cachimba de tierra son quienes se entretienen en disecar su obra.


JBM: De todos modos, me da la impresión de que practicas un feminismo muy sui generis ya que en muchos de tus cuentos o novelas parece que el peor enemigo de la mujer es la mujer, ya que con frecuencia se hacen faenas las unas a las otras, les engañan con sus novios o se estafan entre ellas.

TD: Es que soy partidaria del realismo. No completamente sucio, pero sí que se pueda tocar y hasta oler, si viene al caso. Eso de las amigas perfectas nada más se da en las telenovelas. Y como nunca he soportado los culebrones…

MF: Aparte de los que aparecen en POR CULPA DE CANDELA has publicado cuentos en la revista también electrónica Belascoaín y Neptuno que dirige Alexis Romay, otro escritor cubano ¿Qué ventajas y que inconvenientes encuentras en escribir para la red?

TD: No creo que haya ningún inconveniente en publicar en la red mientras el autor mantenga los derechos sobre los materiales publicados. Es una excelente manera de difundir la obra y de generar publicidad gratis. Varias personas me han escrito contándome que después que leyeron algo mío en la red fueron a comprar mis novelas. Es un recurso que hay que aprovechar, ya que está ahí a la mano y no cuesta nada. Alexis Romay me da cedido amablemente un espacio todos los viernes para publicar en su blog mis Esquinitas habaneras, una columna dedicada a rememorar alguna zona de la ciudad.


MF: Durante la época del boom latinoamericano los autores hispanoamericanos mezclaban en sus obras el realismo, la fantasía y la sátira. En el caso concreto de los cubanos incluían también porno/erotismo literario ¿Dirías que el erotismo es indispensable en tu obra?

TD: No, pienso que no. Aparece una escena erótica cuando corresponde a las peripecias de los personajes, pero no me parece indispensable que las tales peripecias terminen entre sábanas. Considero el erotismo un tema como cualquier otro, no un elemento imprescindible.

JBM: Escribes en ingles (A GIRL LIKE CHE GUEVARA, Soho Press 2004), háblanos un poco de esta faceta.

TD: Aunque me agrada la posibilidad de expresarme en dos idiomas y de llegar así a mayor cantidad de lectores, me resulta más difícil escribir en inglés, claro. En ese caso prefiero apoyarme en las descripciones más que en los diálogos, porque, aunque llevo doce años viviendo en Estados Unidos, siento que aún me falta un conocimiento completo del lenguaje vernáculo, del slang. Esa chispa es lo que hace un diálogo vivo, real. La ventaja es que si meto la pata en algo los lectores siempre le pueden echar la culpa a mi cubanidad (oh, ése es un giro isleño) y no van a pensar que se me trastocaron los cables lingüísticos.

MF: Pero ¿a cuantos idiomas han traducido tus obras?

TD: MUERTE DE UN MURCIANO se tradujo al italiano y lo publicará la editorial Guanda este año. POSESAS DE LA HABANA se está traduciendo al inglés. No por mí, pues aunque puedo escribir directamente en inglés a la hora de traducirme yo misma me hago un rollo.

MF: ¿Cómo explicarías la falta de traducción de otros libros tuyos en inglés?

TD: Pues no lo sé, pero por falta de interés mío no es…mira que fastidio a mis agentes para que me consigan traducciones.


MF: Divides tu tiempo entre la universidad y el escribir por lo que supongo que debes tener poco tiempo para leer, pero ¿cuáles son los escritores u obras que siempre te acompañan?

TD: Después de defender mi disertación doctoral y de graduarme ya tengo mucho más espacio para la lectura por el puro placer. Y ahora vivo en Taos, un pueblito precioso al norte del Nuevo México, un sitio tranquilo en el que me queda bastante tiempo para dedicarme a la literatura en todos sus aspectos. Como te decía antes, Clarín y Galdós siempre van conmigo a todas partes, hasta me traje ejemplares de sus libros de Cuba “por si acaso.” De los contemporáneos, me encanta Abilio Estévez, mi compatriota, a quien le hago un homenaje en una novela en que estoy trabajando ahora. También Álvaro Pombo, Mauricio Wiesenthal, Almudena Grandes, Rosa Montero... Y Pedro Juan, desde luego.


MF: ¿A qué tipo de libros vuelves siempre para releer?

TD: Como te decía antes, a cualquiera de las novelas de Galdós o de Alas, a LA REGENTA…

MF: ¿Crees que escribir sirve de valor catártico?

TD: A veces sí. Otras, de simple diversión. En mi caso suele tener más de regodeo que de catarsis. La mayoría de las veces se trata de situaciones inventadas que tienen muy poco, o nada, que ver conmigo.

EL DIFUNTO FIDEL, la novela corta que ganó el premio de Rincón de la Victoria era originalmente una obra de teatro. Rosario Vargas, la directora del Teatro Aguijón de Chicago, nos pidió a un grupo de autores tomar la idea del sueño americano que aparece en LA MUERTE DE UN VIAJANTE y ajustarla a las circunstancias de un emigrante hispano en Estados Unidos. Eso fue hace varios meses, cuando la crisis de las hipotecas estaba en su apogeo (bueno, todavía sigue el brete) y por eso se me ocurrió contar la historia de un agente de bienes raíces cuyo negocio se hunde con los últimos acontecimientos. Así surgió HASTA QUE EL MORTGAGE NOS SEPARE, que es el título de la pieza. Cuán catártica sea para los espectadores, eso no lo sé. Se va a poner en escena en mayo de este año.

MF: ¿Piensas que la literatura es la vida o por el contrario no es la vida aunque se inspire en ella?

TD: Bueno, no, la literatura no es la vida por más que se inspire en ella. Cuando yo tengo ganas de comerme un bisté con arroz congrí, por mucho que escriba sobre su sabor, su olor, las sazones que lleva… no se me va a quitar el hambre. Si no me levanto y me los preparo yo misma, me quedo con hambre aunque escriba veinte cuartillas.

MF: ¿Podrías avanzarnos algunos detalles de tus inminentes proyectos?

TD: Estoy terminando una novelita en que retomo a un personaje de POSESAS DE LA HABANA y lo mezclo muy frescamente con la Blanche DuBois de Tennessee Williams. La locura es un tema que me apasiona, quizá por aquello de que una debe escribir sobre los temas que conoce bien… Y la pasión por el teatro, que me transmitieron Rosario Vargas y Aguijón, es ahora parte de mi vida. Creo que ya nunca dejaré de escribir para la escena.

Por culpa de Candela

Por culpa de Candela! es el primer libro de cuentos de Teresa Dovalpage, autora cubana actualmente afincada en Estados Unidos.

El libro se inicia precisamente con "¡Por culpa de Candela!", en el que se relatan las peripecias de dos amigas las cuales residen en Estados Unidos y que son agredidas noches y días con mensajes persistentes de Odalys, otra amiga que todavía se encuentra en Cuba y que les pide que le ayuden a salir de allí. Para conseguir traerla a Estados Unidos, envían a la Isla al novio de una de ella, Scott, para que contraiga matrimonio con Odalys y de este modo la joven pueda obtener la Green Card norteamericana.

En "¿Corruptora de menores, yo?", Teresa Dovalpage realiza una versión actual y "cubanizada" de la célebre zarzuela "La corte de faraón"; un divertido cuento erótico-festivo ambientado en Miami.

La protagonista de "Cubanoteca" María Caridad, una joven zapoteca que fue adoptada por un matrimonio cubano residente en Estados Unidos cuando era un cría, desea viajar de nuevo a México para buscar a su verdadera madre. Ella misma nos cuenta su historia mientras espera turno para poder "viajar al otro lado".

Las protagonistas de "Literatura femenina", son tres amigas que mantienen una animada tertulia en un café. Una de ellas, la narradora de la historia, les cuenta un sucedido reciente en el que están implicado el Zángano, su novio (y mantenido), a quien el apodo le viene que ni pintado.

"Si a tu ventana llega una paloma" utiliza como excusa la letra de esta canción para contar la historia de un joven habanera, que vive en Miami junto a su madre, y que le pide una y otra vez a ésta viajar a La Habana a conocer a su verdadero padre, Pedro Luis, un auténtico patriota, militar castrista y fiel al ideario comunista.

"Visa poética para Chihuahua" nos cuenta los muchos impedimentos con los que se encontró la poetisa Yadira Martínez para poder cumplir la ilusión de conocer el norte mexicano.

Erny, uno de los personajes de "Posesas de la Habana", segunda novela de Teresa Dovalpage, es el protagonista de "Vainilla y mantecado". Se trata de una hilarante carta que Emy escribe a José Lezama, el escritor más célebre y admirado de Cuba, pidiéndole consejo para escribir una narración con la que poder ganar un concurso literario de Barcelona.

En "Con Elena en la corte", Dovalpage realiza un declarado homenaje a Elena Garro. La protagonista debe interrumpir sus estudios sobre la obra de esta escritora mexicana ya que es acusada de la muerte de Fernando, el Cuban, hombre agresivo y violento que la emprende a golpes con ella en cuanto tiene ocasión.

Los protagonistas de "De cómo el espíritu de mi tía-tatarabuela se fue de Nueva York", son los componentes de una familia, que reside en la Cuba de fines del siglo XIX, formada por una madre sumisa (Doña Lolita), un padre con frío y severo (Pedro, Señor Padre), una adolescente que realiza espectaculares viajes astrales mientras duerme
(Ángeles) y su hermana (Caridad María), amante de un mulato con el que hace el amor todas las noches en las caballerizas.

En los siguientes relatos nos reencontramos con algunos de los personajes de "Muerte de un murciano en la Habana" (Maricari, Teófilo, La Mandamás, etc.), obra con la que Teresa quedó finalista en el premio Herralde de Novela. Así en "Del primer objeto de su lujuria" se nos describe la iniciación al onanismo del pequeño Teófilo con la ayuda de su abuelo Pipón. "La tarde del primer día" en cambio nos retrae de nuevo a la infancia de Teófilo y también de Maricari.
Aparecen en esta ocasión como alumnos de una escuela de primaria, durante la ceremonia de su consagración como pioneros. Ambos son víctimas de las novatadas de los más veteranos. Por último en "Adiós, San Anastasio" se nos describe los intentos de Maricari y familia por abandonar el cuchitril en el que malviven y trasladarse a otro barrio, pensando equivocadamente que su existencia va a mejorar.

La selección de relatos se completa con "El tiempo hacia atrás", divertido cuento en el que dos crías, Katiuska y Ana Masiel que se piensan inseparables descubren que no lo van a ser tanto y "La virgen se llama Juana", en el que tres extravagantes ancianas alojan a un joven extranjero, el cual sólo pretende robarles.

Posesas de la Habana

Joseph B. Macgregor (Registrado)

La historia se desarrolla durante las tres horas que dura el apagón - desde las 8:30 a las 10:30 - y cada capítulo se hace corresponder con cada uno de los tramos horarios en los que transcurre la acción: el primero a las 8:30, el segundo a las 9:30 y el tercero a las 10:30.

A lo largo de la narración cada una de las mujeres de esta familia se va pasando el testigo de la narración y nos van relatando, capítulo a capítulo, con pelos y señales las diversas peripecias de sus pequeños (o grandes) dramas personales. Parece que en ese sentido Dovalpage sigue prefiriendo el recurso de la primera persona narrativa para hacer mucho más cercanas y directas a sus criaturas. Tampoco las juzga y eso está muy bien. Les permite que se expresen tal y como son. No dan la impresión de ser portavoces de las ideas de la autora, es decir, no son marionetas a las cuales Teresa pone voz (falseada) sino que precisamente al permitirles expresarse en su propio lenguaje las convierte en seres dotados de un enorme y entrañable humanidad y que provocan además de inmediato nuestra simpatía y complicidad.

Como de costumbre, la literatura de Teresa Dovalpage resulta un buen reflejo de los problemas de La Habana actual. "Posesas de La Habana"
se nos muestra, en ese sentido, como un completo catálogo de supervivientes, de una serie de mujeres que día a día, con arrojo y valentía, intentan salir adelante, aunque con frecuencia deban, para ello, utilizar medios poco o nada éticos para conseguir un saco de cinco kilos de papas, por ejemplo. Y no pertenecen a la clase más baja o menos favorecida. Elsa, por ejemplo, tiene estudios y es maestra y sin embargo, todas deben vivir incómodas y muchas veces sin lo más vital para subsistir en un apartamento de dos habitaciones. Cada una de ellas es fiel reflejo de cómo cuatro mujeres de diferentes edades o generaciones intentan sobrevivir en la Cuba del año 2000.

El sentido del humor, como en el resto de novelas de Teresa Dovalpage, está muy presente y reside básicamente en el modo tan perfecto y genial que tiene de hacer hablar a sus personajes de tal manera que se nos antojan muy cercanos pero también muy divertidos. La gracia no reside sólo en el "acento" cubano de sus personajes sino en el modo como nos cuentan sus desgracias o penalidades. Están contando algo terrible y sin embargo nos reímos a mandíbula batiente pero sobre todo por la manera tan graciosa que tienen de contar las cosas estas mujeres cubanas.

Otro aspecto al que Teresa sabe extraer bastante humor y además con suma eficacia es en las relaciones que establecen las mujeres de sus historias y esta novela no es una excepción a esta regla. Muchas de las féminas que protagonizan sus historias se engañan, se traicionan, se ponen los cuernos, se ponen verdes... las unas a las otras, por lo que parece cumplirse en su literatura el típico-tópico de que el peor enemigo de una mujer es otra mujer. En "Posesas de La Habana", nos encontramos con un grupo de mujeres con mucho carácter compartiendo todo un mismo espacio, estrecho y sin luz y a las que el apagón las pone muy pero que muy nerviosas. Está claro que las tensiones entre ellas tienen que estallar inevitablemente.

Joseph B Macgregor