dissabte, 24 de novembre de 2007

novela cubana

¿En qué estarán pensando los escalares?
de Juan Carlos Romero Mestre
5 Puntos : 2 Votos
Comentario de Juliopez Los escalares son peces preciosos que viven en cautividad dentro de peceras artificiales. Una excelente metáfora para describir una sociedad, la clase dirigente cubana en los años circundantes al término de la guerra fría.La novela, primera del autor, es en esencia un retrato fiel y preciso de un estilo de vida en el que la decadencia ética y la exaltación de los lemas rozan la comicidad.Bien escrita, aunque sin un hilo conductor definido y demasiado pendiente de las pinceladas del paisaje, Juan Carlos Romero pasa por alto –quizá de forma premeditada- la auténtica psicología de los escalares, y no sólo de ellos sino también de quienes los contemplan desde la propia pecera, como sería el caso de José, alter ego de un ideal cubano, un símbolo de inocencia “revolucionaria” que pudo ser pero no fue.Toda la novela, escrita desde la mirada taxativa del narrador, es una manifestación de frustración y fracaso de un régimen, de un sistema incapaz de ofrecer ilusión a su propio sistema operativo, demasiado instalado en la autocomplacencia. La denuncia, podría decirse entonces, es decididamente más explícita y discursiva que implícita o sugerida, aunque para ello el autor se haya tenido que meter a fondo en la piel de los elegidos, o protegidos por el régimen.Es en este último punto donde la confusión está servida y en el que ciertamente no queda claro el lugar desde donde el narrador-protagonista nos cuenta la historia, pues a veces ocurre que es de sus juicios de valor despreciativos hacia una supuesta izquierda de donde parece sacar la fuerza moral para mantenerse dentro del estatus social afín a esa “izquierda”.Una contradicción natural y muy abundante en Cuba, por otra parte, una hiriente paradoja para quienes estamos acostumbrados a ver a este país con ojos somnolientos y amables. En el fondo de la cuestión, pareciera que son los prejuicios (hacia la homosexualidad y el color de piel por ejemplo), y las rudimentarias ideas de “patria o muerte”, lo único capaz de acoplarse con auténtica metamorfosis en todo sistema que se instale en la isla.Construida de una manera inteligente, la arquitectura de la novela es brillante y mantiene al lector atento desde un principio dentro de una trama invisible, en la que son estrellas el sexo y las pesadumbres adolescentes. Las conversaciones, que intentan –quizá desmesuradamente- reflejar un ambiente ocioso e irreflexivo caen a veces en el lenguaje plano y fácil, que nos muestra una pared de pecera opaca, demasiado semejante –quizá construida con esa intención- a las de cualquier escuela burguesa y de alto nivel europea.Por último reseñar la figura del oráculo como emblema salvador de una Cuba que se debate entre entregarse al enemigo o dignificarse. Aunque el modo y la directa crítica hacia una realidad por parte del oráculo, pretenda recogerse en los datos más que en una visión novelada, o costumbrista, como cabía esperar desde un principio. Juliopez

1 comentari:

ingelmo ha dit...

Parece interesante. Intentaré leerlo pronto.

Saludos.