dimarts, 29 d’abril de 2008

La Larga Primavera Negra de Cuba

EL ESCRITOR Antonio Muñoz Molina (der.) participó junto al escritor cubano Raúl Rivero (izq. final) en la presentación del informe La Larga Primavera Negra de Cuba.

El escritor y periodista español Antonio Muñoz Molina calificó ayer de ''escandaloso'' el silencio que gran parte de los intelectuales progresistas de Occidente han guardado y siguen guardando sobre la persecución de sus iguales en Cuba.

''Es escandaloso el silencio que ha rodeado y sigue rodeando a la persecución de los periodistas y escritores en Cuba'', dijo Muñoz Molina, que participó junto al escritor cubano Raúl Rivero en la presentación del informe La Larga Primavera Negra de Cuba, elaborado por el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ).

El informe, que se dio a conocer en el quinto aniversario de la detención de 75 disidentes en la isla -29 de ellos periodistas-, cuenta con el respaldo de Muñoz Molina y de otros 11 intelectuales.

Junto al autor español, expresaron su adhesión al informe del CPJ: Adam Michnik, Noam Chomsky, Sergio Ramírez, Tomás Eloy Martínez, Ariel Dorfman, Fernando Savater, Juan Goytisolo, Elena Poniatowska, Laura Esquivel, J.M. Coetzee y Laura Restrepo.

Para Muñoz Molina, ``esta bien que se lean nombres de escritores y periodistas que se solidarizan con la situación de estos periodistas perseguidos en Cuba, pero es escandaloso que sean tan pocos''.

''Una de las grandes vergüenzas de la clase intelectual, de la clase literaria y de la clase periodística europea y occidental ha sido la indiferencia, cuando no la hostilidad, hacia el sufrimiento de los perseguidos en los regímenes comunistas'', afirmó.

El autor de El invierno en Lisboa o El jinete polaco denunció que todavía ``se paga un precio muy alto en España, en Europa o en América Latina por decir que hay una represión brutal en esos países ... o por pedir que la gente en Cuba disfrute de los mismos derechos a la libertad de expresión que nosotros disfrutamos''.

''Ya va siendo hora de que nos quitemos los lugares comunes, las deudas, las coacciones, las justificaciones ideológicas de una tiranía .... No hay ninguna razón que haga tolerable la tiranía. No hay ninguna justicia, ni ningún bien, ni ninguna rebeldía que justifique la persecución de una sola persona'', argumentó.

Muñoz Molina consideró que los intelectuales ''tenemos una deuda muy grande con la gente que ha sido perseguida y a la que no se ha escuchado'', entre quienes incluyó a los escritores Guillermo Cabrera Infante y Reynaldo Arenas y al cineasta Néstor Almendros.

Comparó esta situación con lo que ocurrió a principios del siglo XX, cuando escritores de la talla de H.G. Wells o Bernard Shaw viajaban a la Unión Soviética y regresaban cantando loas a las políticas de colectivización que mataron a millones de personas.

Y recordó al francés André Gide, de quien dijo que cuando viajo a la URSS en 1936 para asistir al funeral de Máximo Gorki ``cometió el pecado de ver y de mirar, y de escribir cuando volvió Regreso de la URSS, un libro que fue su mayor desgracia en mucho tiempo''.